lunes, abril 20, 2009

La repetición

Ayer domingo coincidieron los editoriales de El Espectador y El Tiempo, coincidieron en el tema y en sus implicaciones. Lo curioso (la repetición) es cómo coinciden dichos textos (en parte) con otros (éstos históricos) del México del siglo XIX, pasando al XX

La especie humana y la sociedad humana y los humanos cada uno en individual somos lo más predecible (por lo repetitivos) que pueda haber en el universo; aunque seamos al mismo tiempo a veces muy originales... (la originalidad es la repetición para los que hasta ahora comienzan a darse cuenta, o sea a repetir)

El Espectador (extracto):

"Modificar, entonces, la Constitución que tanto trabajo ha costado ensamblar, para prolongar el período del presidente en ejercicio, no sólo implica una ruptura de gravísimas consecuencias —muchas de las cuales han quedado evidenciadas ya con la primera reelección de Álvaro Uribe—, sino además una grave cuestión de ética política que pesará de manera indeleble sobre los hombros del Primer Mandatario y de quienes lo acompañan, soberbios, en ese propósito.

No huelga repetir una vez más las consecuencias: se desequilibran en profundidad los delicados mecanismos de relojería que, a fuerza de limitar los poderes, son parte de la esencia irrevocable del Estado de Derecho. Pero aún más grave, se regresa a la vieja idea —que creíamos derrotada— de que quien gana, lo arrebata todo. Porque de manera abrupta, o casi imperceptible, se van eliminando esferas pluralistas que exigían la coexistencia de diversos poderes. Es el triunfo electoral como patente de corso en un macabro juego de todo o nada.

Pero además hay una cuestión ética. Esta iniciativa emite una muy pobre lección pedagógica: que las reglas se pueden romper en medio de su aplicación y que quien las rompe sale ganador. Esta será una nefasta enseñanza para los colombianos actuales y futuros, que ahondarán más y con mayores argumentos la idea difusa de que las leyes nacen para ser violadas y que el aprovechador es el que sale adelante.

La alta popularidad del Presidente es innegable y absolutamente respetable. Pero ella no agota la noción de democracia, que para ser viva necesita de las corazas protectoras que hoy se ven amenazadas en el país. Solamente el acatamiento voluntario del corazón del Estado de Derecho, dentro del cual se ubican, en sitio privilegiado, las reglas sobre el manejo balanceado y la entrega del poder político, permite la inclusión de todos en un único propósito de país. Lo otro es poner nuestro futuro institucional en manos de la aritmética y la estadística."

El Tiempo (extracto)

"Por eso, no se entiende muy bien que, cuando parece quedar claro que no habrá un cambio de dirección ideológica en la conducción del Estado, el Gobierno y sus mayorías en el Congreso hayan resuelto aplicar el acelerador al referendo que, más que a la reelección de las ideas, apunta a la de la persona. Habrá quien diga, no sin algo de razón, que Uribe es quien mejor puede interpretar sus propias políticas. Pero los riesgos derivados de semejante postura son evidentes, pues afectan no solo principios como la renovación, el pluralismo y las garantías a la oposición, sino también el sistema de pesos y contrapesos, fundamental en toda democracia.

Esos riesgos tienen que ver, en el plano interno, con el desajuste en el equilibrio de los poderes públicos, ya que un Presidente que dure 12 años terminaría por nominar a casi todos los magistrados de la Corte Constitucional y a tres Fiscales Generales, para poner solo dos ejemplos. También se ven perjudicados los partidos que han surgido para defender las ideas uribistas, divididos hoy por el dilema entre la reelección de las políticas y la del Presidente, con lo cual aparecen más como apéndices de Palacio que como promotores de propuestas y programas, que es su papel natural. Además, es indudable que los temas políticos han desplazado a los económicos, en momentos en que la crisis arrecia.

* * * *

En el plano externo, esos peligros se relacionan con la imagen internacional de un país cuyo gobierno, en alianza con sus mayorías parlamentarias, cambia no una sino dos veces la Constitución y, con ello, las reglas del juego democrático, para garantizar la reelección del mandatario en ejercicio. Es injusta la comparación, pero por cuenta de lo sucedido hay quienes no dudan en meter a Hugo Chávez y a Álvaro Uribe en el mismo saco.

¿No corre el país el riesgo de afectar, por este camino, la imagen y el funcionamiento mismo de las instituciones que el Presidente, con sus políticas, consiguió fortalecer? Esa es la pregunta que vale la pena plantear a la hora de analizar el que sin duda sería un verdadero cimbronazo institucional. Solo queda hacer votos para que, más allá de los acaloramientos de la coyuntura, los colombianos sepan analizar los pros y los contras de un cambio que cuenta con muchos adeptos, pero que tendría consecuencias que se sentirían en la vida nacional durante muchas décadas."


Aquí la fuente del texto de la historia de México, fuente que es el mismo gobierno actual de México

Extracto:

"México para niños
Este sitio pertenece a la República Mexicana

El Porfiriato, La paz porfirista

Juárez ocupó la presidencia desde 1858 hasta su muerte, en 1872. El año anterior Juárez había sido reelecto, y el general Porfirio Díaz se levantó en armas para protestar, pero fue derrotado. Unos meses después, al morir Juárez, de acuerdo con las leyes asumió la presidencia Sebastián Lerdo de Tejada, que era el presidente de la Suprema Corte de Justicia. Cuatro años más tarde, en 1876, cuando Lerdo de Tejada buscó que lo reeligieran, Díaz volvió a rebelarse; esta vez tuvo éxito y tomó el poder. Cuando se levantó en armas contra Juárez y contra Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz sostenía el principio de la "no reelección"; estaba en contra de que el presidente volviera a ser electo. Pero después él mismo se reeligió muchas veces. Su gobierno fue verdaderamente largo, de 1876 a 1911, con dos interrupciones: una de dos meses, entre 1876 y 1877, en que dejó el poder a Juan N. Méndez, y otra entre 1880 y 1884, cuando gobernó Manuel González. El pueblo mexicano estaba hastiado del desorden y la guerra, y Díaz se propuso imponer la paz a cualquier costo. México no tenía dinero, ni se lo querían prestar en ningún lado, porque no había pagado sus deudas con puntualidad. Había que atraer capital extranjero, pero nadie invertiría en México si no había estabilidad y paz.Con mano dura, Porfirio Díaz trató de eliminar las diferencias de opiniones sobre asuntos de política, y se dedicó a mejorar el funcionamiento del gobierno."Poca política y mucha administración" era el lema de ese tiempo. La paz no fue total, pero Díaz consiguió mantener el orden mediante el uso de la fuerza pública. Policías y soldados persiguieron lo mismo a los bandoleros que todo intento de oposición. Con el orden, aumentó el trabajo y se hizo posible el desarrollo económico, pues el país contaba con recursos y los empresarios podían obtener buenas ganancias. Sin embargo, a medida que pasó el tiempo fue creciendo el descontento por la miseria en que vivía la mayoría de la gente y porque Díaz tenía demasiado tiempo en el poder. Cada vez fue más difícil mantener el orden. En los últimos años del Porfiriato se vivía en un clima de represión. La fuerza de las armas se utilizó con violencia creciente. De eso dan muestra la torpeza con que se negociaron y la dureza con que se reprimieron las huelgas de Cananea (1906), en Sonora, y de Río Blanco (1907), enVeracruz, así como la manera en que se persiguió a los periodistas que criticaban al régimen y a cualquiera que manifestara una opinión que no fuera la oficial.

Porfirio Díaz, La prosperidad porfiriana

Durante el largo tiempo en que gobernó Díaz se realizaron obras importantes en varios puertos, y se tendieron 20,000 kilómetros de vías férreas. Las líneas de ferrocarril se trazaron hacia los puertos más importantes y hacia la frontera con los Estados Unidos de América para facilitar el intercambio comercial. También sirvieron para facilitar la circulación de productos entre distintas regiones de México, y como medio de control político y militar. El correo y los telégrafos se extendieron por buena parte del territorio nacional. Se fundaron algunos bancos, se organizaron las finanzas del gobierno, se regularizó el cobro de impuestos, y poco a poco se fueron pagando las deudas. La agricultura progresó espectacularmente en Yucatán, en Morelos y en La Laguna, se cultivó un sólo producto: henequén, caña de azúcar y algodón.
México tuvo un crecimiento económico nunca antes visto. Pero como poca gente tenía dinero para invertir o podía conseguirlo prestado, el desarrollo favoreció a unos cuantos mexicanos y extranjeros. Con esto, la desigualdad entre los muy ricos, que eran muy pocos, y los muy pobres, que eran muchísimos, se fue haciendo cada vez más profunda. Se agudizó la tendencia a acumular terrenos en manos de unos pocos propietarios; es decir, a la formación de latifundios. Los indígenas perdieron muchas tierras, y la mayor parte de los habitantes del campo tuvieron que ocuparse como peones en las haciendas. Allí había trabajo, pero estaban mal pagados, tenían poca libertad y se veían obligados a gastar el poco dinero que ganaban en las tiendas de raya, que eran de los propios patrones y que vendían todo más caro. Al endeudarse en estas tiendas, los peones tenían que seguir trabajando para el mismo patrón, aunque los tratara mal. En algunas regiones, como la península de Yucatán y Valle Nacional, Oaxaca, los peones eran, por el trato que se les daba, prácticamente esclavos.

Sociedad y cultura

Se hicieron grandes esfuerzos por extender la educación pública, lo que permitió que se educaran más niños; cada vez más gente pudo seguir estudios superiores y así se empezó a formar en todo el país una clase media de profesionales y empleados públicos. Se enriqueció la vida cultural con nuevos periódicos, revistas y libros escritos e impresos en México. Se multiplicaron los caminos, puentes, edificios y escuelas. Los teatros presentaban compañías y actores europeos, y pronto el cinematógrafo fue conocido en todo el país. La paz porfiriana fue provechosa para la cultura. Se avanzó en las ciencias, las artes y la técnica. Se fundaron academias, teatros, museos y asociaciones artísticas y científicas. Como en Europa y el resto de América, hubo una profunda influencia de la cultura francesa que puede apreciarse en la mayoría de los edificios y los monumentos de la época. Un grupo de historiadores publicó México a través de los siglos; otro grupo escribió México y su evolución social. Justo Sierra inaguró la Universidad Nacional. José María Velasco plasmó en cuadros maravillosos el esplendor del paisaje mexicano; Saturnino Herrán pintó una impresionante serie de cuadros con gente del pueblo y con alegorías a la mexicanidad; José Guadalupe Posadalogró vigorosos grabados con escenas de la vida diaria. Músicos como Juventino Rosas, Ricardo Castro y Felipe Villanueva buscaron crear una música con hondas raíces populares. Hubo grandes novelistas, como Federico Gamboa; cronistas y cuentistas, como Angel del Campo, y poetas como Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel José Othón, Salvador Díaz Mirón y Amado Nervo, que dedicaron su talento a describir y a cantar a la vida y el paisaje de México, así como a explorar la intimidad de sus sentimientos. En los últimos años del gobierno de Díaz hubo un grupo de muchachos brillantes y estudiosos que formaron en la ciudad de México el Ateneo de la Juventud. Alfonso Reyes, José Vasconcelos y Pedro Henríquez Ureña encabezaron este movimiento renovador que buscó libertad y nuevos caminos para el pensamiento y para la creación artística. Sus trabajos juveniles fueron interrumpidos por la Revolución, y todos ellos realizaron la parte más importante de su obra una vez que término la lucha."

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